EL ARTE DE ESCRIBIR… sólo algunos tienen el don

Y entre tanto, te escribo. suspiro con desdén y me limito a reproducir toda esa retahíla de vientos entrecruzados que suenan a trasunto perturbador de esa historia que fue tuya y nunca será nuestra.

Los buitres sobrevolaban mi tronco, entusiasmados, y yo, entonces tejía con amianto mi propia mordaza. Ahora temo al equilibrio de una patria que con sus raíces absorba las leyes de mi enfermedad y todo se vuelva campo por el que correr y se ilumine la maleza en señal de abandono.

Paloma Lubillo
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Igual que el arte no era arte, el campo no era campo: era patria, el latir de una voz que emana de tu vientre, el equilibrio antagónico de la tristeza y tu cuerpo, tu cuerpo… Paremos aquí, donde el mar siembra la vida y son tus manos brújula. Yo, sin embargo, reproduzco mi ahorcado en cada árbol moribundo y dibujo con mi talón cruces en la tierra, aparto las lombrices, desvergonzada  y espolvoreo margaritas con un pétalo de menos. Imito sutilmente el movimiento del viento y termino al borde del embarcadero, con una zapatilla de barro y mi palabras, sordas, inundadas de lágrimas.
Paloma Lubillo
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Un día catapultaré un calendario de mentiras contra tu estómago de gusanos putrefactos
y acabarás arrodillado ante una retahila de desperfectos que tú mismo escupiste sobre mi cuello
mientras relamías unas piernas aleatoriamente distraídas
que no me pertenecen.
Paloma Lubillo
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Dijiste que ibas a olvidarme y ahora te encuentro en todas las columnas de opinión. Me despierto por la mañana, le doy la vuelta a la almohada y prometo quitarme el rímel antes de acostarme. Intento confundir la rutina con un puñado de versos que no valen ni para el margen de los apuntes. Me enfado cuando paso por la estación de metro que lleva tu nombre y procuro cerrar los ojos para no pensar, pero entonces es tu voz la que interrumpe la calma, abro los ojos con la esperanza de volver a verte y me encuentro parada en mitad de Sevilla, respirando calor ajeno y con el cartón de cupones del supermercado repleto de pena.
Paloma Lubillo
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No tengo ni idea de cómo he acabado repitiendo tu nombre del revés y tarareando tus sueños en voz baja, despacito y con las manos sobre mi vientre, mientras retuerzo mis dedos simulando tus iniciales. Me regodeo en el qué dirás cuando escupas mis letras a borbotones y respires mi cuello con las manos atadas a mi cintura, soldadas a no sé qué historia en escala de grises y gotitas de dudas impermeables.

Paloma Lubillo

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PARIS
Por las personas que allí han estado.
Por todo lo que han sufrido,
por todo han pasado,
y a sus familiares o amigos han perdido.
Lágrimas, llorar;
de tristeza o confusión.
Podríamos ayudar.
Una sonrisa en ellos dibujar,
porque no habrá remedio para el corazón.
La tristeza inunda Francia,
el mundo entero.
Tenemos que rezar;
Y en los demás pensar.
Nosotros les apoyaremos
o, eso espero.
Les tenemos que alegrar;
para que la tristeza no se pueda propagar.
Tener un poco de compasión.
Poneos en su lugar.
No penséis con la cabeza, hacedlo con el corazón;
y así podremos esto entre todos superar.
Por un futuro alegre y con esperanza.Marta K. F. Enero 2016.

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El rojo y el negro

Corazón desangrado

Alma desgarrada

Cuando estaba a mi lado

No me preocupaba de nada.

Un día desapareció

Quedó un corazón vacío

Ese amor se olvidó

Y mi sangre formó río

Al apretar el gatillo.

La vida no tenía sentido

Ya no quedaba nada

Porque mi alma se había ido

A un lugar donde descansaba.

Quería olvidarte

Caer en un sueño profundo, dormir

Y me obligaste a morir.

Cerré los ojos

Me dejé caer

Nuestros rostros

Desaparecieron en el amanecer.

Volé

Muy lejos de ahí

No desperté

Pero lo agradecí.

Descansar

Alejarme

Así te podía olvidar

Y podría en paz encontrarme.

Marta K. F.

Febrero 2016

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Un mar de dudas inundaba mi cabeza. Cada gota de mi vida era un sorbo de veneno. Mis esperanzas se reducían en un pequeño gorrión atrapado que, lograba salir de una estrecha jaula y rozaba el cielo. Mi alma finalmente rota en pedazos. Un texto emborronado con palabras diluídas en tinta negra. Un suspiro que susurraba a través de mis labios todos esos recuerdos. Tus dedos recorriendo por mi cuello y espalda. Los rayos de sol iluminaban mi rostro oscuro. Una mirada vacía, ojos que parecían pozos hondos, sin sentimientos. Y tú ya te habías ido.

Marta K. F.

Marzo 2016

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Mi alma tomó alas para volar lejos. Mi cuerpo vestido de harapos de tu abandono. Mi corazón desangrado. Mis suspiros que recordaban recuerdos. Páginas arrancadas del libro de mi vida. Un libro incompleto por tu ausencia. El silencio que sustituía tus palabras. Una bofetada en el alma, que recordaba dónde estaba, todo lo que pasaba. Los nervios encerrados en mis puños. Los golpes que me dabas con tus palabras. Un sólo paso para caer en el precipicio. Huía de pensar en ti. Morí miles de veces a tu lado. Tú me enterrabas y yo, salía con mis últimas fuerzas. La vida no tenía sentido. Era un simple juego en el que todo acababa mal. Era una insignificante persona en el mundo. Con el alma encogida, una pequeña niña que andaba perdida. Y tú, una persona más, pero tú eras quien conocía mi punto débil. El amor que yo sentía por ti, pero tú lo pisabas.

Marta K. F.

Marzo  2016